Artes Marciales y Desarrollo Psicológico

ARTES MARCIALES Y DESARROLLO PSICOLÓGICO

Constituye una gran satisfacción para mí poder participar del proyecto Sambo Valencia, a modo de actividad extraescolar, para la difusión de la defensa personal infantil, y poder ofrecer a los niños y jóvenes practicantes, lo que podríamos denominar como “Un lugar para ser”.

Lo llamo así porque se presenta como alternativa a lo que la sociedad actual ofrece como alienante del ser: individualismo, competencia, moral de éxito por el éxito y ansia por el poder. Todo ello produce en los niños, y especialmente en los adolescentes, una serie de trabas en el desarrollo psicológico, sensación de vacío y carencia de identidad que en numerosas ocasiones empujan hacia conductas y formas de ser inadaptadas, ya sea las pandillas de delincuentes, la litrona – vía de entrada hacia el alcoholismo o el contacto con las drogas que no constituyen sino algunas de las respuestas patológicas ante el vacío existencial y la imposibilidad de “ser uno mismo”.

Denomino a esta práctica deportiva sobre el tatami, un “lugar para ser” es porque constituye un complemento y una prolongación de lo que fundamenta a todo Arte Marcial, esto es, LA BUSQUEDA DE UNO MISMO, EL EQUILIBRIO INTERIOR Y EXTERIOR; y lo que su práctica posibilita es la creatividad y el desarrollo físico y mental, siendo función del maestro o instructor no solo la enseñanza de las técnicas de combate sino la facilitación de un medio adecuado para el desarrollo.

Todas las artes marciales, si bien se remontan a más de cuatro mil años, tal y como las conocemos hoy en día tienen su origen en la India y en China cuando el monje budista BODIDHARMA, se instaló en el mítico templo Shao-lin en el siglo VI.

Allí encontró a los monjes en el estado de debilidad física que les incapacitaba para la meditación, e ideo una serie de movimientos para su fortalecimiento físico, que además sirviera como meditación en movimiento (Más asequible para la mentalidad China que las posiciones estáticas e inmóviles del yoga Hindú) y que sirvieran también como método de autodefensa, dado que los monjes eran frecuentemente asaltados por los bandidos.

Esta serie de técnicas, muy simples en su origen, fueron sacadas de la imitación de los movimientos de lucha de los animales y siguiendo el principio Taoísta del equilibrio del Yin y el Yang, y la teoría de los Cinco Elementos.

De la unión del Budismo Hindú y el Taoísmo chino surgió el “Chan”, más conocido en occidente como “Zen” que es su nombre japonés.

Si tratara de resumir en una frase cual es el fundamento filosófico de las Artes Marciales, diría lo siguiente: TODO COMBATE ES SIEMPRE UN COMBATE CONTRA UNO MISMO.

El filósofo taoísta Lao-Tse dice en el “Tao Te King”:

El hombre que conoce el exterior es un erudito.

Aquel que se conoce a sí mismo es sabio.

El que conquista a los demás es un poderoso.

Pero el que se conquista a sí mismo es invencible.

En las artes marciales no se trata, pues, solo de adquirir unos conocimientos de lucha como autodefensa, ni solo de obtener un conocimiento de si a través de la dinámica corporal que lo implican, ni de vencer a los demás en una pelea o competición, sino sobre todo de vencer en uno mismo aquello que nos impide SER: egoísmo, pasiones, narcisismo, envidias, celos, mezquindades, y un largo etcétera, que para ser vencidos exige como requisito previo el reconocimiento de la responsabilidad por la existencia de ello en nuestro interior.

El mal no puede ser dominado en el mundo. Tan solo puede uno enfrentarse a el dentro de sí mismo

Damos ahora un paso desde la Filosofía oriental hasta la Psicología Occidental para resaltar algunas de las experiencias sobre la influencia beneficiosa del deporte y las Artes Marciales en el desarrollo psicológico de niños y adolescentes.

Se ha demostrado importantes relaciones entre el ejercicio físico en general y los rendimientos intelectuales. Desde las investigaciones de J.Piaget se sabe que la experiencia motriz, esto es, la relativa al movimiento, es fundamental para el desarrollo intelectual. Piaget atribuye una notable importancia a las conexiones entre la actividad senso-motriz e inteligencia en base a las siguientes constataciones:

  • La inteligencia se realiza en el niño a partir de las primeras experiencias sensoriales y motrices consiguientes a su esfuerzo de adaptarse al mundo. Es decir, en ese primer contacto del bebé con el mundo que se produce a través de los sentidos y a través del movimiento con su carga emocional y simbólica.
  • Las operaciones lógicas de base son preparadas por el cuerpo, en cuanto que la lógica se organiza partiendo de la experiencia de coordinación de los miembros

Otros investigadores han mostrado como existe una correlación positiva entre madurez escolar e inteligencia por una parte, y capacidades motrices por otra, es decir, que a mayor capacidad psico-motriz corresponde una mayor capacidad intelectual y madurez escolar y viceversa.

Se ha demostrado también como en niños deficientes intelectuales las actividades físicas y deportivas producen un aumento de su capacidad intelectual en comparación con aquellos que carecen de dicha actividad.

En términos generales se acepta que existen tres categorías de movimientos: Locomotrices, manipulativos y de estabilidad, cuyos principios subyacentes son la locomoción, la manipulación, y el equilibrio.

  • Los movimientos locomotrices son aquellos que dan lugar a un cambio en la localización relativa del cuerpo respecto de un punto fijo. Son los movimientos que producen desplazamiento en el espacio, por ejemplo andar, saltar, y correr.
  • Los movimientos manipulativos son los que tienen como fin aplicar una fuerza a un objeto, o neutralizar la fuerza con la que se mueve. En la defensa personal son los movimientos de golpear, patear, agarrar, aprovechar la fuerza del contrario para desplazarlo o hacerlo caer, etc.
  • En tercer lugar, los movimientos de estabilidad son aquellos en donde “es necesario mantener estable algún eje corporal para ejecutarlos correctamente o cuyo objetivo sea mantener el equilibrio. Por ejemplo girar, esquivar, dar patadas eficazmente, ejecutar un barrido y todo ataque, defensa o desplazamiento donde se hace necesario el mantenimiento del equilibrio, que se define como la capacidad para mantener un balance estático o dinámico en distintas posiciones.

Algunas de las aptitudes físicas que intervienen en el movimiento son la resistencia cardiovascular, la resistencia muscular.

Entre las aptitudes motrices podríamos señalar como más relevantes la coordinación, el equilibrio, la rapidez, la agilidad y la potencia.

Estas aptitudes son modificadas por las actividades deportivas y se desarrollan en grado superior con la práctica de la defensa personal (Sambo), debido a la complejidad progresiva de las técnicas que se realizan y la gran coordinación motora y sensorial que requieren, lo que es la base para un buen desarrollo intelectual.

Muchos consideran aun que una actividad deportiva organizada, es decir que exija tiempo para las pruebas y entrenamiento, es incompatible con un buen rendimiento escolar.

Esto es inexacto por dos motivos. El primero reside en el hecho de que si un muchacho antepone el deporte al estudio en perjuicio de este último, ello no significa que el muchacho quiera rechazar sus deberes de estudiante sino solo que no encuentra en el estudio, por motivos varios e individuales, las satisfacciones que necesita, y por ello se vuelve con entusiasmo hacia otro campo de interés como el deporte.

Sin embargo suele suceder el efecto contrario: que a través de la práctica de la defensa personal, y con la guía del maestro, recupere la afición por el estudio apenas se pongan de relieve las causas de la inadaptación escolar y se resuelvan los problemas psicológicos provocados por ella. En más de 20 años que llevo como practicante de las Artes Marciales, he visto numerosos casos de chavales que inadaptados escolarmente por problemas de baja autoestima intelectual, han remontado sus estudios de una manera adecuada en tanto han recuperado la confianza en sí mismos gracias a los logros sublimatorios y creativos conseguidos en el arte marcial (Sambo, Defensa personal).

El segundo motivo que niega la presunta incompatibilidad entre el estudio y el deporte, reside en los resultados de un experimento llevado a cabo en Francia. Se eligió todo un barrio de Paris para hacer un estudio piloto: Todas las escuelas cambiaron sus programas instituyendo el llamado medio deportivo; los estudiantes dedicaban la mitad del horario al estudio y la otra mitad al deporte. Algunas clases completas se trasladaron algunos meses con sus respectivos profesores a localidades alpinas donde se dedicaban al esquí por las mañanas y estudiaban por las tardes. Al final del año, los estudiantes sometidos a este experimento hicieron sus exámenes con programas idénticos a los de sus compañeros que habían estudiado de acuerdo con los esquemas tradicionales, resultando en su conjunto, y sin ningún género de dudas, mejor preparados.

JOSE GUILLERMO MARTINEZ VERDU

Arte terapeuta (Artes Marciales)

Miembro de la A.P.M.

Profesor de Psicoanálisis de la Universidad de Valencia.

 

Acerca de sambovalencia

La defensa personal para todos los públicos
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